La Opinión de Málaga repasa la historia y el presente de la miel con DOP en la provincia

Miel de Málaga, un producto con historia, calidad y denominación

La miel de Málaga, reconocida por su calidad y diversidad, ha sido históricamente un producto destacado en la región. Durante la época nazarí, se convirtió en una de las principales exportaciones hacia el norte de África, evidenciando su importancia en el comercio de la época. Esta tradición apícola se ha mantenido y evolucionado, culminando en junio de 2024 con la obtención de la Denominación de Origen Protegida (DOP) «Miel de Málaga», que certifica y protege su autenticidad y excelencia.​

La diversidad geográfica y floral de la provincia permite la producción de ocho variedades principales de miel bajo la DOP: milflores, romero, tomillo, azahar, eucalipto, aguacate, castaño y bosque. Cada una refleja las características únicas de las distintas comarcas malagueñas, desde el valle del Guadalhorce y la Axarquía hasta la campiña de Antequera y la Sierra de las Nieves. Los apicultores locales practican la trashumancia, trasladando las colmenas entre la costa y el interior para aprovechar las diferentes floraciones y potenciar la riqueza polínica de las mieles.​

Una de las variedades más singulares es la miel de bosque, un mielato que se obtiene de la exudación de los frutos de especies de quercus presentes en varias zonas de Málaga. Esta miel se caracteriza por sus notas amargas y ligeramente salinas, lo que la hace especialmente apreciada en la gastronomía local.​

La Asociación de Apicultores de Málaga ha desempeñado un papel fundamental durante más de dos décadas en la valorización y promoción de estas mieles, contribuyendo significativamente al reconocimiento y prestigio que hoy ostentan en el mercado nacional e internacional.​

Fuente: La Opinión de Málaga

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